La UE busca establecer una normativa ética, centrada en los derechos humanos, mientras que la Orden Ejecutiva de Biden se enfoca en proteger la seguridad nacional y promover la seguridad de los ciudadanos desde múltiples frentes. Ambos enfoques comparten objetivos similares, como la protección de la privacidad y la promoción de la equidad, pero difieren en cuanto al enfoque, reflejando necesidades y prioridades distintas de las dos potencias.